lunes 24 de agosto de 2009

El vigilante

Buenos días, buenas tardes o buenas noches, según sea el horario en que nos estén leyendo. Hoy les traigo otra factura más a este catalogo online de la Panadería de Olga: el Vigilante. A contrario de lo que la apariencia muestra, no nos encontramos con un hombre sencillo. El vigilante es la factura más sencilla que se nos presenta a la vista, con su única parte, rectilínea y agridulce; sin embargo, el Hombre Vigilante es la representación de todas las cualidades ocultas detrás de tan inocente apariencia.
Empecemos estudiando la receta para entender: el vigilante está elaborado con una masa similar a la de la medialuna (pero de grasa), por lo que resulta una factura más cercana a lo agridulce. Cubierto con almíbar o azúcar, en sus casos más caseros, engañando a la vista con ese brillo dulzón. Y así es el Hombre Vigilante, nos parece sencillo, dulce, pero cuando lo llevamos para casa, resulta un bajón. Y lo que es evidente con el nombre que lleva: es un pesado.
Nos encontramos frente al espécimen celoso por excelencia. Es el típico que te manda mensajes todo el tiempo, incluso varios en sólo 10 minutos, que quiere saber dónde estas, cómo, con quién, si comiste, si fuiste bien al baño. De todo.
Al principio nos engaña, haciéndonos creer que encontramos al único hombre que se interesa por cómo nos miró nuestra jefa al ver que teníamos un bolso naranja y zapatos azules. Pensamos que es un amor, que se preocupa por nosotras, pero no. Sepan que eso es tan sólo el principio. Luego querrá saber qué te dijo tu jefa, tu amiga, tu abuela, el perro del vecino, todos y cada uno de los involucrados con el hecho. Y así recolecta información. Hasta que llegado un punto, ya sabe absolutamente todo de nuestras vidas, y ante cualquier engaño (por más inocente que sea) saca su carpeta de anotaciones y te demuestra las imposibilidades de que hayas hecho, dicho o lo que sea, eso.
El Vigilante es el hombre capaz de ponerte un detective privado a seguirte, mandarte a sus amigos a donde sea que estés para ver si realmente estabas ahí. De todas las facturas conocidas, es la peor. Su pensamiento lineal sólo se aplica de la manera que le conviene: Si le mentiste es porque estuviste con otro; Si no hay nada que esconder decime qué vas a hacer, etc.
El Hombre Vigilante es la demostración de que las apariencias engañan.

jueves 16 de julio de 2009

La Medialuna

Volviendo al ruedo, luego de una desinfección (una laaaaaarga desinfección), les traemos con mi querida compañera de mostrador una nueva referencia a las delicias de nuestra Panadería.
A decir verdad, esta receta no es de nuestra maestre, Doña Olga, pero la hemos adoptado dado su gran rendimiento y la excelente aceptación que tuvo entre nuestros clientes. Hoy les traemos a ustedes: El Hombre Medialuna.
Esta panificación es una clásica entre los desayunos domingueros del argentino, a pesar de venir del otro lado del Atlántico. Va bien con unos mates calentitos o un buen café con leche, para los más chicos. Dulces o saladas, con jamón y queso o dulce de leche, definitivamente la medialuna se adapta a cualquier paladar. La característica que se destaca de la Medialuna, es su buena predisposición para agradar a las personas que las observan en el mostrador. Siempre están ahí, como invitando a la tentación de llevarse un par para casa. Se las puede comer en el desayuno, como almuerzo, merienda y hasta salvan esas noches en que una no quiere cocinarse. Lo mejor es que son ricas tanto calientes como frías. No importa el lugar, la medialuna siempre es una exquisita opción.
Podríamos pasarnos las horas hablando de las diferentes opciones que nos ofrece esta categoría, pero mejor dedicarnos a la más conocida: La medialuna de manteca. Esta variante es clásicamente dulce, pero no empalagosa; suave y esponjosa, algunas pueden tener una base crocante para contrastar. Como éstas, el Hombre Medialuna se caracteriza por ser un amor de persona. Es tierno, pero no pesado. Se adapta a las situaciones, pero no regalado. No dejandonos sucumbir a las tentaciones de esta variedad, hay que reconocer que, como toda buena medialuna, tiene su vueltita que nos complica la vida un poco, principalmente porque no entendemos para qué miércoles es que tiene esa vuelta totalmente innecesaria, pero no podemos cambiarle la forma, mejor la aceptamos tal cual es y la disfrutamos, que sino nos perderíamos mucho por algo realmente insignificante.
En definitiva, esta variedad es una buena opción, que si uno sabe aprovecharla, tendrá una buena alimentación, pero ojo, como con todo, conviene no abusar. Todo en su cuota exacta, nos puede llenar de satisfacción.

lunes 8 de junio de 2009

La pastafrola

Como dijimos antes, al hablar de la Tarta de ricota, hay tres tartas que parecerían formar una cadena de valor al verlas todas toditas en el mostrador. Las tres son opciones para un mate, las tres son dulce y apetitosas, pero lamentablemente las tres son diferentes. Vamos a referirnos a la Pastrafrola.
Nosotros le decimos también "Pasta flora", por cuestión de pronunciación, pero lo cierto es que, este postre venidero de Italia, ¡resulta todo un crucigrama al momento de sacarlo de stand!. ¿Por qué? Simplemente porque es una tarta emblemática. A no todo el mundo le gusta el membrillo que tiene adentro (porque vamos a ser sinceros, en Buenos Aires, Argentina, la pastafrola posta tiene que ser de membrillo). Y es aquí cuando se desencadena la seguidilla de pensamientos: "a tal no le gusta", "pero es la preferida de tal", "¿y si mejor llevo unas facturas?"...
El Hombre Pastafrola nos presenta el mismo problema. Es ese hombre que por más rico que sea para unos, hay otros que no pueden ni verlo. Es una panificación riesgosa, que no es conveniente llevarla para una presentación, porque hay posibilidades de que no caiga bien. Igualmente, tampoco es un engendro del demonio, sino que, simplemente, no es gustosamente recibida por todos los paladares.
Otra característica que salta a la vista del Hombre Pastafrola es su aspecto rayado. Sí, señoras y señores, una lo ve ahí paradito adelante del espejo y dice: "este tiene las líneas cruzadas". Y así es, pero sólo de una manera superficial, si ud. es de los amantes del membrillo, una vez pasada la rayadura se encontrará con un rico relleno dulce, acompañado de una masa crocante.
En definitiva, Hombre Pastafrola es del grupo tradicional, con un dulzor especial del membrillo y medio cruzado, pero si a ud. le gusta, comalo con gusto que seguro habrá algunos amigos con los cuales podrá tomar mate feliz comiendo su pastafrola.

jueves 4 de junio de 2009

La tarta de ricota

No gente, no pienso hablar de las capacidades sexuales de los hombres, aclaremos eso de entrada. El día de hoy, temprano, recién salidito del horno, les traigo este ejemplar dulce que tiene, como todas las panificaciones su lado bueno y malo. Empecemos por los buenos.
El Hombre Tarta de ricota es un ejemplar que se consigue en cualquier panadería digna de llamarse como tal. En el mostrador, suele estar colocado justo en el medio, como en una escala de valor, a la derecha de las Pastafrolas y a la izquierda de las Tartas de Dulce de Leche con chocolate. No vamos a glorificarlos, porque lo cierto es que el Hombre Torta de Ricota es un hombre estándar: puede comerse a cualquier hora, porque no es empalagoso; cuando tomamos mate con amigos nadie le pone cara de asco, pero tampoco lo miran como si fuera el rey de la tarde. Si está bien hecha, la Tarta de ricota no cae pesada, pero cuidado gente, primera advertencia: Si por fuera se ve espectacular, sepan que hay algo raro. La tarta de ricota es algo clásico, promedio, debe verse como tantas tartas de ricotas más. Pero si parecen algo único y especial, tengan casi por seguro, que algo feo tienen. O se les pasó la mano con la manteca y resultó una masa muyyyy pesada (pero al cocinarse bien dorada y brillante, he ahí por que la distinguimos con la vista), o lo que es peor aún... La ricota está agria.
Vamos a lo malo. El Hombre Tarta de ricota es un primo, podemos decirle, del Hombre Torta, por ende, lo peor que puede pasar con esta panificación es que, engañadas por su belleza externa, por su parecer tranquilo, resultara un relleno agrio que corta todo el ambiente. ¿Qué más feo que una ricota con mal sabor? También puede estar el otro extremo, resultar excesivamente dulce. A algunas panaderas se les pasa la mano con el azúcar y termina siendo algo asqueroso de comer.
En resumen, como venimos diciendo, el Hombre Torta de ricota es un lindo espécimen, tranquilo, que no se distingue del resto, pero muy compañero en momentos de ansiedad (¿quién no se ha comido una buena porción de Tarta en medio de un estado ansioso?). Obviamente, a no todos les gusta, pero tampoco es una cosa que no pueda ponerse a la mesa. Para evitar los desagradables que mencionamos anteriormente, chicas, chicos, cuando elijan una Tarta de ricota, que se vea lo más sencilla posible, así es seguro que no tendrá ninguna sorpresa.