Buenos días, buenas tardes o buenas noches, según sea el horario en que nos estén leyendo. Hoy les traigo otra factura más a este catalogo online de la Panadería de Olga: el Vigilante. A contrario de lo que la apariencia muestra, no nos encontramos con un hombre sencillo. El vigilante es la factura más sencilla que se nos presenta a la vista, con su única parte, rectilínea y agridulce; sin embargo, el Hombre Vigilante es la representación de todas las cualidades ocultas detrás de tan inocente apariencia.Empecemos estudiando la receta para entender: el vigilante está elaborado con una masa similar a la de la medialuna (pero de grasa), por lo que resulta una factura más cercana a lo agridulce. Cubierto con almíbar o azúcar, en sus casos más caseros, engañando a la vista con ese brillo dulzón. Y así es el Hombre Vigilante, nos parece sencillo, dulce, pero cuando lo llevamos para casa, resulta un bajón. Y lo que es evidente con el nombre que lleva: es un pesado.
Nos encontramos frente al espécimen celoso por excelencia. Es el típico que te manda mensajes todo el tiempo, incluso varios en sólo 10 minutos, que quiere saber dónde estas, cómo, con quién, si comiste, si fuiste bien al baño. De todo.
Al principio nos engaña, haciéndonos creer que encontramos al único hombre que se interesa por cómo nos miró nuestra jefa al ver que teníamos un bolso naranja y zapatos azules. Pensamos que es un amor, que se preocupa por nosotras, pero no. Sepan que eso es tan sólo el principio. Luego querrá saber qué te dijo tu jefa, tu amiga, tu abuela, el perro del vecino, todos y cada uno de los involucrados con el hecho. Y así recolecta información. Hasta que llegado un punto, ya sabe absolutamente todo de nuestras vidas, y ante cualquier engaño (por más inocente que sea) saca su carpeta de anotaciones y te demuestra las imposibilidades de que hayas hecho, dicho o lo que sea, eso.
El Vigilante es el hombre capaz de ponerte un detective privado a seguirte, mandarte a sus amigos a donde sea que estés para ver si realmente estabas ahí. De todas las facturas conocidas, es la peor. Su pensamiento lineal sólo se aplica de la manera que le conviene: Si le mentiste es porque estuviste con otro; Si no hay nada que esconder decime qué vas a hacer, etc.
El Hombre Vigilante es la demostración de que las apariencias engañan.
